El sistema de pago de INTACTA se consolida y suma mejoras desde la próxima campaña

El sistema de pago de INTACTA se consolida y suma mejoras desde la próxima campaña

La llegada de la soja INTACTA, en la campaña 2013/14 a los lotes de la región norte de la Argentina y en la siguiente a la zona central, constituyó un punto de inflexión para la historia del cultivo en el país. Además de los beneficios que aporta en rendimiento y control de plagas y malezas, trajo consigo un esquema comercial innovador que hoy está consolidado y el productor comprende claramente.

Hernán Passini, responsable del Sistema Comercial INTACTA, está relacionado con esta tecnología desde el minuto cero y es el encargado de supervisar su funcionamiento para que la experiencia del productor “sea cada vez mejor, desde que paga la tecnología hasta que entrega el grano”, describe.

A manera de balance, Passini comenta que “hoy INTACTA tiene una excelente adopción en las regiones norte y centro del país, en línea con lo que esperábamos. Pero, además de la tecnología, también evolucionó el uso del sistema de comercialización, que al comienzo fue totalmente novedoso con respecto a lo que se venía haciendo en soja en la Argentina”.

Para Passini hoy los productores comprenden el modelo y lo que evalúan es cuál de todas las alternativas les conviene más. “Analizan el negocio, como hacen con cualquier otro insumo. El esquema comercial de compra anticipada de canon es muy atractivo en cuanto a beneficios y herramientas de financiación, como así también en las distintas alternativas de compra, sea por hectárea, por tonelada o a través de la compra de la semilla fiscalizada””, explica.

Pero reconoce que inicialmente “fue todo un desafío, porque había muchos cambios, y fue necesario estar cerca del productor y de toda la cadena para explicarlo correctamente”.

El trabajo dio resultado, con un crecimiento sostenido en los últimos tres años, y en la actualidad hay unos 16.000 productores argentinos que eligen INTACTA.

                                             

Passini trabaja en el desarrollo del modelo INTACTA desde el inicio. Las primeras variedades se sembraron en el país en el ciclo 2013/14

Básicamente, el sistema prevé un procedimiento de pago anticipado y un control que realiza el Estado nacional sobre el grano que se entrega. Para ese control hay un método de testeo aprobado por el INASE (Instituto Nacional de Semillas), para el que se utilizan protocolos consensuados con las Bolsas de Cereales de todo el país.

Ese protocolo contempla incluso que se guarden las muestras tomadas a los camiones, para que el productor pueda solicitar que se repita el análisis si tiene alguna duda sobre el resultado.

En la campaña 2016/17 pasaron nada menos que 52 millones de toneladas de soja por estos controles (casi el 100% de la cosecha argentina) y prácticamente no hubo pedidos de repetición de análisis.   

“Se logró armar un sistema confiable, en el que todos trabajan con los mismos protocolos. Así, hoy tenemos un marco legal único, con las mismas reglas para todos, con la posibilidad de hacer controles y auditorías, y que funciona de manera simple y eficiente muy aceitada”, describe Passini.

A partir del muy buen funcionamiento del sistema, el INASE decidió seguir avanzando y en octubre de 2018 aprobó la Resolución 109/18, que establece algunas modificaciones que rigen desde el 1 de marzo de 2019 y que vale la pena conocer.

                                               

        Los controles se realizan en cada punto de entrega de los granos. El 100% del total de la soja argentina es analizada según la resolución vigente del INASE.  

Se mantiene la obligatoriedad de la toma de muestras en cada uno de los puntos de entrega de los granos. Pero a partir de la próxima campaña, la 2019/20, el productor podrá consultar el resultado de los análisis de forma online, a través de un acceso web que habilitará la Secretaría de Agricultura de la Nación.

Passini afirma que se trata de “un avance en la simplificación de los trámites. El INASE tiene información digital para mejorar los tiempos de los procesos y hará todavía más eficiente la gestión del sistema”.

En la misma resolución, el Instituto dispuso incorporar al modelo a los cultivos de trigo y algodón. “Esta decisión demuestra que el sistema ha sido muy eficaz y confiable. Ahora la Argentina tiene una plataforma completa para autógamas, algo difícil de imaginar hace un tiempo atrás”, comenta.

Y agrega: “Lo que surgió como modelo para el mercado más importante de autógamas, que es la soja, funcionó bien y ahora se extiende”.

De esta manera, los cambios que implicó la llegada de la tecnología INTACTA a la agricultura argentina no solo tuvieron que ver con el manejo de los cultivos, sino también con el modelo del negocio, que ahora es más confiable.

Ese marco constituye, de esta manera, una base sólida para utilizar cuando lleguen al país nuevas tecnologías para los cultivos, que ayudarán a los productores a producir más y mejor.