Una campaña que refuerza el gran aporte de INTACTA

Una campaña que refuerza el gran aporte de INTACTA

Se está viendo una fuerte presión del complejo de orugas defoliadoras, sobre todo isoca bolillera (Helicoverpa gelotopoeon), medidora (Rachiplusia nu) y oruga militar tardía (Spodoptera frugiperda). Las dos primeras son controladas por INTACTA, mientras que a Spodoptera la suprime. En esta nota, el análisis y los consejos del experto Diego Álvarez, de la FAUBA.

La oruga militar tardía (Spodoptera frugiperda) es graminívora (se alimenta de gramíneas).

Todas las campañas presentan condiciones diferentes para el cultivo de soja. En la actual, la 2019/2020, muchos lotes se sembraron en un contexto de sequía durante noviembre y diciembre y eso generó un claro impacto en la dinámica de las plagas, que vale la pena repasar.

El ingeniero Diego Álvarez, asesor privado, especialista en plagas y docente de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), destaca que en los cultivos que sufrieron falta de agua hubo una fuerte presencia de isoca bolillera (Helicoverpa gelotopoeon), sobre todo en el sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires. Y esto se dio ya desde que el cultivo estaba en V4.

“Siempre le insistimos al productor que, cuando monitorea los lotes, debe prestar atención a esta plaga, porque es muy agresiva y puede generar una gran destrucción en el cultivo”, cuenta el experto.

En este punto, destaca que “la ventaja que tienen los lotes sembrados con soja con tecnología INTACTA es que controlan a lepidópteros como isoca bolillera. Así, la biotecnología es una gran ayuda y es muy probable que los productores que usaron esas variedades no hayan tenido este tipo de problemas”.

En este momento, muchos lotes de soja en distintas regiones del país están atravesando un gran ataque de oruga militar tardía (Spodoptera frugiperda).

Álvarez explica que es una graminívora. “Eso quiere decir que le gusta comer capines, eleusine, trigo guacho y, cuando el productor va a hacer el control de esas malezas con glifosato y graminicidas, en tres o cuatro días se pasa al cultivo de soja, generando defoliaciones muy intensas”, reseña el ingeniero.

Y es contundente cuando advierte que “hay lotes que han tenido que ir a una resiembra por la gravedad del daño causado por esta plaga”.

Álvarez explica que la tecnología INTACTA es útil ante estas circunstancias. La oruga militar tardía pone los huevos en malezas como capín y eleusine y luego pasa al cultivo de soja.

Por eso, el especialista de la FAUBA sostiene que si un productor sembró INTACTA “debe tener el cultivo limpio de gramíneas, para evitar que la oviposición de la plaga suceda sobre éstas”.

Álvarez es claro: “Cuanto más sucios estén los lotes y más se demore en hacer el control químico de esas gramíneas, es más probable que estas plagas hagan daño”.

Diego Álvarez es ingeniero agrónomo, asesor privado y docente de la Facultad de Agronomía.

Para el técnico, éste es un claro ejemplo de cómo deben interactuar la tecnología y el manejo.

“No es cuestión de comprar biotecnología e irse de vacaciones. Se debe tener un lote limpio de malezas y no solo monitorear la soja, sino también las malezas, porque esta plaga puntualmente cumple sobre ellas parte de su ciclo”, advierte.

Para realizar un monitoreo exitoso, Álvarez sugiere ir cada siete días al lote, ya teniendo en cuenta qué tipo de plagas buscar. Además, indica que es clave cómo registrarlas en la recorrida.

En cuanto al momento del día, sugiere monitorear por la mañana, hasta las 11, y por la tarde desde las 15 hasta la caída del sol. “En esos rangos horarios no hay una excesiva radiación y eso es importante porque en las horas del mediodía todo el complejo de insectos se oculta y su presencia visible es mucho más baja”, aconseja.

El especialista cierra con un concepto fundamental: “La biotecnología es una pata importante pero no la única en el Manejo Integrado de Plagas (MIP), que tiene muchos aspectos. En ese sentido, el monitoreo es un elemento clave para asegurar la sanidad del cultivo”.