"Quedé asombrado: en la soja RR1 había insectos y en las INTACTA no veía ni uno"

"Quedé asombrado: en la soja RR1 había insectos y en las INTACTA no veía ni uno"

 
 

Tradición e innovación pueden ser las dos palabras que definen a Alberto Fernando Tobal, quien sigue los pasos de su abuelo y su padre en la producción agropecuaria. “Soy productor desde los 11 años”, afirma orgulloso. Hoy tiene 50 y desde los 25 está a cargo de la parte agrícola de la empresa familiar. 

En campos propios y alquilados, ubicados a 30 kilómetros alrededor de General Pico, La Pampa, Tobal siembra 5.000 hectáreas por año, en una rotación que incluye cebada, soja de segunda, maíz y soja de primera. La producción de maíz se destina en un 100% al feedlot que también forma parte de la empresa.

                                                 

El pampeano no anda con vueltas: se define como un productor que siempre busca incorporar nuevas tecnologías para mejorar.

eso, en la campaña 2016/17 decidió probar la soja INTACTA. Hizo una prueba en un lote de 40 hectáreas dividido en dos partes iguales, separadas por 20 centímetros entre sí, una con soja RR1 y la otra con INTACTA.

Los resultados fueron reveladores. “Ese año hubo ataques de isocas y me quedé asombrado, porque en la RR1 se veían insectos y en las plantas de INTACTA, a tan poca distancia, no había ni uno”, recordó. 

 
                                                 
 

Por esa demostración de la tecnología en el control de plagas, además de los buenos rendimientos, “al año siguiente sembramos el 30% de la soja con INTACTA y este año ya llegamos al 80%”, precisa.

Tobal tiene los números bien claros. “En las 2.800 hectáreas con soja de primera y segunda, usamos variedades como DM 3815 (ciclo corto) y Asgrow 4326 (ciclo intermedio)”, informa.

Este año, la soja se sembró en octubre y espera cosecharla a partir de la segunda quincena de marzo. Los cultivos se han podido desarrollar muy bien en la zona de General Pico y Tobal esperan rendimientos muy buenos, cercanos a los 50 qq/ha

 
 
                                                  
 

Durante esta campaña no hubo una gran presión de plagas en la región, pero en una campaña normal suelen hacerse por lo menos dos aplicaciones de insecticidas en los lotes RR1. “Por lo tanto, sembrar soja INTACTA nos ahorra la compra de productos y los costos de la fumigación, ya que evitamos el control de plagas en el cultivo”, describe el productor.

En cuanto al canon necesario para el uso de la tecnología, Tobal señala que prefiere hacer el pago anticipado, porque “analizando las condiciones es la modalidad más adecuada para nuestro negocio”. Explica que tienen “muchos proveedores de insumos y consideramos que esta forma de acuerdo es la que más nos conviene”.

Según el productor, tomaron la decisión de aumentar la superficie con INTACTA porque la tecnología les genera mucha confianza y les permite tener mayor seguridad sobre la calidad de la semilla que se cosecha.

“Las plagas generan daños en las plantas o en el grano. Pero las plantas de INTACTA en ningún momento sufren daño y los granos se mantienen con calidad excelente para la entrega”, cuenta Tobal.

                                                 

 

Con la vista puesta en la campaña que viene, adelanta que “por lo menos vamos a mantener la misma superficie con INTACTA, aunque puede ser que la aumentemos”.

Para Tobal, la incorporación de esta tecnología en su esquema productivo no es una decisión aislada, sino que forma parte de una forma de hacer agricultura.

“En el proceso productivo de la empresa siempre estamos mirando qué innovaciones podemos incorporar. Por eso, cuando estamos en presencia de nuevos avances tecnológicos, los adoptamos, para seguir creciendo”, define este emprendedor.

La experiencia de Tobal demuestra el gran aporte que significa INTACTA para muchos planteos productivos. Es un caso que vale la pena conocer, para poder transitar el mismo camino.